miércoles, 25 de agosto de 2010

Gabriela Mistral

La relevancia que cobra Mistral, ya señalada tantas veces por la fauna literaria, no es otra que la que adquiere desde sus letras, la virtud de entregar a partir de su obra poética las formas de su estar en el mundo. La cosmovisión mistraliana, se desarrolla a partir de los desérticos cerros de un valle rico en soledad y en figuras rocosas que se grabarán de forma indeleble en su poesía y en su paso por la literatura universal

Poeta chilena nacida en Vicuña pequeña localidad del centro norte de Chile en 1889., Aunque su nombre real fue Lucila Godoy Alcayaga, adoptó su pseudónimo inspirada en la obra de Gabriel D'Annunzio y Fréderic Mistral.
Su labor literaria comenzó a reconocerse en 1914 al resultar ganadora de unos Juegos Florales.
En 1922 fue publicada su primera obra y desde entonces viajó por numerosos países de América y Europa.
Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1945 como un justo reconocimiento no sólo de su producción poética, sino de la labor literaria y social de una mujer que había dedicado su vida a la difusión de la cultura y a la lucha por la justicia social y los derechos humanos.
Falleció en Nueva York en el año de 1957
Gabriela Mistral, entonces, comienza a construir su magnífica obra en los albores de la infancia, con la sombra de un padre perdido en el mundo, y con la ternura infinita de su madre, Petronila Alcayaga. No cabe duda de que la gama de conocimientos que la pequeña Lucila Godoy Alcayaga desde esos tiempos iniciales adquirió fueron vitales para la construcción poética, y para los lectores que en el tiempo nos acercaríamos a admirar su obra.


La poesía de Gabriela Mistral es, indudablemente, una de las voces más trascendentales que Latinoamérica ha dado a luz. .

Mistral, describe hondamente su desolación por la tierra, su paso a veces inadvertido en medio de la urbanidad de Chile.
El poema mistraliano, resulta un diario, una desnudez del yo interno, y a la vez un reparo o crítica a la sociedad ajenizada de la función literaria y social de la poeta


Casandra:
Es un texto poético de Gabriela Mistral que resulta un hallazgo en todo orden de la palabra. . Todo hace pensar que este texto debe haber sido escrito en una fecha posterior a los años veinte, pues es en ese entonces que la poeta comenzó su peregrinaje internacional, comenzando por México, país que le extendió los brazos y fomentó en ella un fuerte lazo con Latinoamérica.


Iniciando por el título del poema, “Casandra”, existe una intertextualidad con los libros mitológicos escritos por Homero y, a partir de él, con una serie de otros escritores a lo largo de la historia de la literatura universal. En la antigua mitología griega, Casandra era hija los reyes de Troya, Hécuba y Príamo. Fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, cuando accedió a los arcanos de la adivinación, rechazó el amor del dios; éste, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos. Tiempo después, ante su anuncio repetido de la inminente caída de Troya, ningún ciudadano dio crédito a sus vaticinios. Puesto que Casandra no amaba a Apolo, éste la maldijo convirtiendo su don en una fuente continua de frustración y dolor. Con su don, don divino al fin y al cabo, fue capaz de predecir la tragedia de Troya, la muerte de Agamenón y su misma desgracia, pero fue incapaz de hacer algo para impedir tales resultados, por causa de la maldición de Apolo. Era una incomprendida, a menudo tildada de loca, encerrada en su casa o encarcelada, lo que le hace enloquecer. Casandra, sufre de diversas formas, recibiendo maltratos y violaciones así como constantes humillaciones que finalmente desencadenan en su muerte.

                                          “Casandra”

A las puertas estoy de mis señores

blanca de polvo y roja de jornadas,

yo, Casandra de Ilión a la que amaron

en su patria los cerros y los ríos,

la higuera oscura y el sauce pálido,

el cordero del mes y el cabritillo,

el huérfano y también lo inanimado.

También la hora y el día me amaron,

menos el día yerto del exilio.

Al primer carro de los vencedores

subí temblando de amor y destino

en brazos del que amé contra mí misma

y contra Ilión, la que hizo mis sentidos,

y cuando ya mis pies no la tocaron

mi Patria enderezada dio un vagido

como de madre o hembra despojada:

voz de ciervo o leoncillo

ternerillo o viento herido.

Miré el tendal oscuro de mi raza

y tales rostros no me vi en los bárbaros.

Todo me amaba dentro de mi casta

y sobre el rostro de Ilión todo fue mío:

dátil de oro y semblantes de oro,

las islas avisadas, los riachuelos.

Pero yo, para ser hembra eterna

no amé el amor y he amado al enemigo.

El vencedor cuyo rostro da frío

en su carro me trajo y en su pecho,

y he cruzado arenales y bajíos,

y las aldeas arremolinadas

al eco de mi nombre ya maldito,

y yo no las he visto ni escuchado

de traer en mi bien los ojos fijos

y he de venir recitando mi muerte

como un refrán desde niña sabido.

Escucho tras de las puertas de bronce

los pasos de la hembra que se acerca

y que me odia antes de haberme visto.

Tampoco en la Tebas le valen puertas

de bronce a la mujer apercibida

para no oír la hora que camina

sin sesgo hacia Casandra y Clitemnestra.

Yo soy aquella a quien dejara Apolo

en pago de su amor los ojos lúcidos

para ver en el día y en la noche

y ver lo mismo arribar su ventura

que su condenación. Así Él lo quiso.

Todo lo supe y vine a mi destino

sabiendo día y hora de mi muerte.

Vine siguiendo a mi enemigo y dueño,

rehén y amante, suya extranjera,

sabiendo de su muerte y de mi muerte

y de la eternidad de ambos hechos.

A las puertas estoy oyendo el paso

de la hembra que me odia antes de verme

escuchando los pasos presurosos

de la que ya apuró su vaso rojo

y viene en busca del segundo sorbo.

¡Voy, voy ! Ya sé mi rumbo por la sangre

de Agamenón que en su coral me llama.

Tampoco la mujer apercibida

que está golpeando a las puertas extranjeras

dejó de oír la hora que venía y venía

recta hacia ella y Clitemnestra.

Todo lo supe y vine a mi destino

recta hacia el sitio de mi acabamiento.

Sin llanto navegué por mar de llanto.

Yo vine, aunque bien sabía

y bajé de mi carro de cautiva

si rehúsa, entendiendo y consintiendo.

No vale ¡ guay ! el bronce de la puerta

para que yo no vea a la que viene

por camino de mirtos a buscarme

ebria de odio y recta de destino.

La mujer sanguinosa me destestaba

pero es la sangre de él la que me ciñe

y el hilo del coral quien lleva

consigo a aquella que es rehén y amada

y las puertas se cierran sobre aquella

que de veinte años lo tuvo sin amarlo

y a quien yo amé y seguí por mar, islas, penínsulas

y aspirando en el viento del ábrego

la bocanada de la patria suya.

Vi Atenas antes de tocar su polvo

y veo la chacala de ojos bizcos,

le veo la señal apresurada

y el botín de mi cuerpo en sangre tinto.

Ya abre las puertas para recibirnos

según recibe el cántaro reseco

el chorro de su sidra o de su vino,

con tu cuerpo gastado cual las rutas

deseada fui como la azul cascada

que ataranta los ojos del sediento.

Ya estamos ya, los dos, ricos de púrpura

y de pasión, ganados y perdidos,

todo entendiendo y todo agradeciendo

al Hado que sabe y me salva.

Ya me tumban tus sanguinarios siervos

y ya me levantan en faisán cazado

pero el alto faisán de tu deseo

después de su rapiña y de su hartazgo

te dejará en las manos de sus siervos

y volarás conmigo los espacios

ricos de éter y de constelaciones.

Antes del alba habré recuperado

yo al Agamenón, al rey de hombres

en él voy de vuelo, ya voy de vuelo.


romi

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Romi, me gusta mucho Gabriela Mistral, una gran poetiza, y ese poema es muy bello, hermoso tu blog, felicitaciones


Julia Cobos

Anónimo dijo...

Grande, es Gabriela Mistral para la poesía y las letras. No hay más que leer este poema mitológico, mezcla de divinidad y ensueño. Un abrazo.

romi dijo...

Es cierto Galeote, una gran poetiza, gracias por el comentario.


Saludos


Romi

romi dijo...

Julio graciass por sus comentarios y bienvenido a mi blog


Saludos


Romi